El arte de ser agradecido

Ser agradecido es un arte que, cuanto más practicamos, más llenos nos sentimos. Sin embargo, ¿sabemos realmente lo que significa esa palabra? El valor de este sentimiento es algo inconmensurable y, para mí, está ligado a la memoria, al recuerdo.

Ahora, algunos dirán, ¿cómo es eso? ¿Cómo se puede vincular la gratitud con la memoria y el recuerdo? Por una razón muy simple: cuando nos ayudan, solemos olvidarnos de quién nos ayudó y, a menudo, pensamos que quien nos ayudó, no hizo más que su obligación.

Mire, gente, no pretendo dictar “normas” sobre cómo ser agradecido, pero ese sentimiento debe crear en cada uno de nosotros un sentimiento de plenitud, de amor y, al menos, hacernos pensar en los que nos ayudaron, con cariño y que en un momento de nuestra vida nos acogió, nos dio la mano y nos hizo buscar un atajo, una salida, una razón para seguir.

Aprendí, desde pequeña, con mi fantástica madre que "la vida es un toma y daca" y que "amor, con amor se paga". Y, como mínimo, no faltar nunca el respeto ni herir a quien nos dio la mano, no hay que dar nada a cambio, sino que hay que ponerse en el lugar del otro y, si es posible, devolver también esta ayuda, saber cómo llegar.

Y que sé estar agradecido, siempre, a tanta gente en mi vida, que se acercó a mí.

Mi nombre es Sonia Maria, soy de Río, con mucho orgullo, abogada, empresaria. En mi tiempo libre me encanta leer buenos libros, bailar, viajar, salir. Y soy una persona muy obstinada, sé ser paciente, de hecho, la paciencia es esencial para que no renunciemos a nuestros objetivos.