El nuevo normal

Pueblo mío, desde que esta Pandemia, lamentablemente, apareció muchas veces escucho la expresión: "es la nueva normalidad". Y luego me pregunto: ¿qué quieres decir, qué significa “la nueva normalidad”?

Puede que esté equivocado, desactualizado, perdiendo el foco del nuevo lenguaje, alejado de la nueva y moderna forma de ser de la sociedad, pero lo siento, me niego a aceptar esta nueva forma de sentir la vida. Los medios, en todo momento, hablan de una “nueva normalidad”, sin aclarar sin embargo el significado de esta expresión.

Dime entonces, cómo considerar tranquilamente, una “nueva normalidad”, donde vemos personas perdiendo sus trabajos, muchas, sin ni siquiera poder alimentarse, un número creciente de personas infectadas por este terrible virus, muchas vidas perdidas, tenemos alejarnos de las personas que amamos, estudiar algo casi imposible, profesionales de la salud agotados, hospitales con atención comprometida, falta de insumos, en fin, un cuadro caótico, demasiado triste.

Sin embargo, lo que más me impresiona es el comportamiento de un gran número de personas, que actúan como si no pasara nada, promoviendo fiestas (¿celebrando qué?), Multitudes en las playas, desconociendo las reglas de la distancia, sin llevar máscara, es decir, además de no protegerse, sirven como vehículo para propagar el virus y, a menudo, victimizar a personas de su propia familia.

Lo que es normal para mí, que siempre he sabido, se traduce en mucha conciencia de que somos responsables de nosotros mismos, pero también de nuestros compañeros, cuando somos egoístas, ver este tipo de pensamiento como normal: “es bueno para mí , quien quiera ser danés ”.

Ciertamente, corresponde a los funcionarios del gobierno brindar todos los medios para combatir esta situación, asumiendo el mando en la compra de vacunas, liberando fondos para la adquisición de insumos, apoyando la estructura hospitalaria, los profesionales de la salud, promoviendo campañas más efectivas para orientar la población, pero también le toca a la gente ser consciente de sus responsabilidades, la economía necesita la colaboración de todos para que el país vuelva a crecer y podamos recuperar puestos de trabajo. Y, para mí, es NORMAL.

Mi nombre es Sonia Maria, soy de Río, con mucho orgullo, abogada, empresaria. En mi tiempo libre me encanta leer buenos libros, bailar, viajar, salir. Y soy una persona muy obstinada, sé ser paciente, de hecho, la paciencia es esencial para que no renunciemos a nuestros objetivos.