Una reflexión y una lección de vida

La vida, muchas veces, nos pone frente a hechos que nos sirven como un choque de realidad inesperado y muy fuerte, tan fuerte, que quedan grabados en la memoria, por mucho tiempo. El viernes de la semana pasada me detuve en el malecón, para hablar con un buen barrendero, cerca de uno de estos grandes basureros, cuando de repente, un hombre (con aspecto de vagabundo), abrió el recolector se inclinó sobre él, mirando que recogería latas vacías para vender, como hemos visto en otros. Sin embargo, para nuestra sorpresa, cuando levantó la cabeza, vimos que estaba comiendo… patas de comida.

Y, antes de que pudiéramos reaccionar y ofrecerle comida, casi corrió, recogiendo otras latas más adelante. Los tres nos quedamos allí, sorprendidos, sin creer lo que vimos. Después de ese triste, que deprimente hecho, tú que leíste este artículo, respóndeme: si estás sano, comida en la mesa, un techo para abrigarte aunque, en este momento, estés en paro, ¿tienes el coraje de quejarte? Entonces, mis queridos lectores, por difícil que sea, ejercitemos el hábito de agradecer.

Bueno, la gratitud es un hábito que debe ser parte de nuestra vida diaria, fácil y no, pero es fundamental para sentirnos más fuertes y poder encontrar caminos que nos lleven a ser mejores personas y crear un mundo donde la PAZ, la LUZ y, AMOR, sé parte de nuestro día a día. Hay que combatir el hábito de quejarse, es decir, llorar dos veces por un mal hecho.

Al contrario, la gratitud nos hace ver que incluso detrás de algo malo, habrá algo bueno que quizás no veamos al principio, pero que podremos ver y comprender después. Puedo dar un ejemplo de lo que estoy diciendo: hoy, cuando comencé mi caminata, me tropecé y di una gran caída, pero me pareció mal, resultó ser algo bueno, porque la bendita caída, me hizo “darme por vencido” en la caminata, volver a a casa y con eso, llamar a alguien antes que yo quisiera, dando como resultado la solución de un problema que me hizo muy feliz.

Los invito a todos a hacer ejercicio, el dulce oficio de GRATITUD.

Mi nombre es Sonia Maria, soy de Río, con mucho orgullo, abogada, empresaria. En mi tiempo libre me encanta leer buenos libros, bailar, viajar, salir. Y soy una persona muy obstinada, sé ser paciente, de hecho, la paciencia es esencial para que no renunciemos a nuestros objetivos.